La mano de Dios jamás se acortará

Estado de Oaxaca

Hogar devastado en Oaxaca

Dos horas antes del Terremoto y bajo una lluvia torrencial, Gilberto y Josefina dormían en su hogar como cada noche. Ellos tenían su casa en el Estado de Oaxaca. Nunca se imaginaron que una fuerte tormenta terminaría con el patrimonio de toda una vida. Antes de la ocurrencia del sismo de 8.2 grados que azotó con epicentro en Tonalá, Chiapas; una fuerte corriente de agua desprendió laderas del cerro cercano a la casa de Gil y Josefina; la casa se desprendió del suelo como una hoja de papel, dejando pérdidas totales.

Nelly Cabrera como le decíamos, fue mi maestra de Escuela Dominical en la Primera Iglesia del Nazareno de Ciudad Ixtepec, Oaxaca; ella salió afectada indirectamente, pues estos ancianos que perdieron su hogar son sus suegros. Ellos están pasando la noche en casa de sus hijos. Lo sorprendente que hace Dios es que los mantuvo a salvo ya que ellos salieron 2 horas antes del terremoto por el deslave; de haber permanecido ahí, seguro no habrían tenido oportunidad de salvar la vida.

Así como esta historia, hay muchas más que estamos viviendo durante el recorrido por el Sur pacífico en Chiapas y la Zona del Istmo de Tehuantepec. Stephen y Anne Sickel, Edy Aroldo, Samuel Malpica, Jorge Córdova, Nell Sweden, Jesús Delgado, Joshua Williams, Carlos Saenz, Marty, Brandon Sipes y Cutberto Tenorio son un equipo de Compasión, Trabajo y Testimonio unido para servir en la respuesta de desastre y reconstrucción, ellos nos mantienen informados y operando la logística y la forma en que las Iglesias podemos responder de inmediato.

Templos han sido severamente dañados, pulpitos caídos, sillas destrozadas, paredes agrietadas, lozas caídas, muros derribados, pisos levantados, salones de escuela dominical irreconocibles, ventanas y puertas dobladas, varillas rotas; lo que los vuelve lugares inseguros y de alto riesgo.

 

El equipo de trabajo ha identificado desabasto de agua, medicamentos y materiales de primera necesidad. El trayecto de nuestros hermanos para llegar a las zonas de mayores afectaciones no ha sido fácil, hay más de 36 derrumbes sobre la carretera que conecta la Capital del Estado de Oaxaca con el Istmo de Tehuantepec, además de puentes colapsados. Las réplicas han sido constantes y fuertes, y según los informes seguirán en los Estados de Chiapas y Oaxaca. Dios ha cuidado en todo momento al equipo abriendo tramos carreteros y permitiendo que cada vez más nazarenos y voluntarios se unan para servir a nuestros hermanos afectados.

 

Las labores de coordinación se intensifican y prolongan toda la noche, en Juchitán, Oaxaca nuestro hermano Edy Aroldo Montejo coordina equipos para preparar el Centro de Acopio y alojamiento temporal (Iglesia del Nazareno “Emmanuel”) con un grupo de voluntarios en el área de salud, por lo que se requieren medicamentos para malestares gastrointestinales, antidepresivos, jarabes para la tos, pastillas para el dolor, entre muchos más. Mientras tanto, sigue temblando fuerte – es el mensaje que nos llega cada 20 minutos del equipo, al tiempo que animamos a escuchar la voz de Dios a través de Salmos 46: 1 – 5 “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah. Del río sus corrientes alegraran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana.

Desde Arriaga, Chiapas; Stephen Sickel mantiene una estrecha comunicación con amigos de Huatulco para desde muy temprano estar cargando despensas, además se explora la posibilidad de conseguir apoyo de Heart to Heart  mediante Ministerios Nazarenos de Compasión Global para armar una brigada de médicos voluntarios de México y Estados Unidos. Hemos recibido muestras de apoyo de nuestro hermano Roberto Rodríguez y su esposa del Paso, Texas y muchos nazarenos que se han sumado en las redes sociales interactuando a través de la página de Facebook del MNC México – @MNCmexico –, al momento son poco más de 322 personas que siguen cada informe que se brinda.

Los desafíos irán acrecentando en los próximos días, casas dañadas, pérdidas cuantiosas por el cierre del abasto y el comercio, hospitales atendiendo al 20% de su capacidad por derrumbes, escuelas en permanente cierre para que no se ponga en riesgo la vida de la población escolar, pozos de agua, refinerías, tuberías de gas y drenajes deteriorados, caminos intransitables, mercados abandonados, enfermos sin una recuperación adecuada y centros de rehabilitación y albergues en franca ruina.

 

Agradecemos a muchas Iglesias del Nazareno que han abierto sus puertas para albergar familias que han perdido sus casas y no cuentan con familias que les respalden. Queremos poner este movimiento de reconstrucción desde la acción inmediata en las manos de nuestro Dios, ayúdennos desde su iglesia local con oración y ayuno, motive a cada nazareno, a cada persona de su congregación a dar al necesitado. Hoy, Oaxaca y Chiapas necesitan ver la gloria de Dios a través de las acciones de ustedes sus hijos. Deseamos que durante la tormenta, podamos levantar altares en los corazones de las personas atendidas. Que las familias que perdieron todo, ganen a Cristo y pongan su mirada en el Reino de los cielos.

El domingo usted va a levantarse de su cama, desayunar con su familia bajo un techo que le protege del frío y el viento, se arreglará con su mejor ropa y se dirigirá a la casa de nuestro Padre Celestial, cuando pise el lugar Santo no olvide agradecer a Dios por todas sus bondades recibidas, por su amor inagotable y protección; al mismo tiempo, vaya a la lección de escuela dominical de su Sendero de la Verdad, Libro 8 –  en lo particular nos toca la 38 – y anime a otros a la acción.

De ahí, adoraras a Dios, escucharas la palabra que el Espíritu Santo ponga en su mensajero, te levantaras y no te fatigaras, tus piernas responderán a tu corazón para correr la carrera que Dios quiera que corras, pero sobre todo, sembraras con generosidad para que Dios siga escribiendo ésta historia de reconstrucción y alivio para su pueblo que se ha humillado ante Él.

En breve Señor, en breve. A dónde tu visión nos lleve.