Testimonio 4×4 Por: Saraí Ramos Aguilar

Hola, mi nombre es Saraí Ramos Aguilar, tengo 22 años y soy originaria de la ciudad de Puebla. En diciembre del 2015 el Señor me dio la oportunidad de participar en mi primer 4×4 todo terreno y  yo estaba muy emocionada. En ocasiones anteriores había querido ser parte de este proyecto pero por diversas cuestiones no me había sido posible,  al fin pude participar y era una emoción tan grande en mí que es imposible describirla.
Cuando llegué y conocí la Iglesia con la que estaríamos trabajando me sorprendí porque era una Iglesia más grande que la mía y por un momento pensé: “Dios, aquí no nos necesitan”. Además, el primer día que llegamos a Guadalajara me avisaron que mi mamá había tenido un accidente, que mi bisabuelo se encontraba hospitalizado y que la mamá de un amigo estaba grave, no sabía realmente que hacía allá, si tenía que estar apoyando a mi familia y amigos en estos momentos, pero el Señor sabía exactamente por qué había puesto en mi corazón asistir a esta actividad.
Mi vida no fue la misma desde ese proyecto, ya Dios me había permitido asistir antes a máximas misiones y Proyectos Pablo, pero el estar trabajando tan intensamente en un 4×4, es una experiencia que se necesita vivir para comprenderse, Dios me dio la bendición de conocer a personas extraordinarias con las que compartí el servicio a Dios este tiempo y personas que si bien solo compartimos una semana, fue más que suficiente para conocerles y aprender tanto de ellos; pude compartir con las personas adultas y en especial con los niños, el amor de Dios que me ha dado sin merecerlo, pero sobre todo, el Señor habló a mi vida a lo largo de esta semana, yo fui a dar mi tiempo para servir a Dios, pero Él me recompensó con muchísimo más, confirmando el propósito que Él tiene para mi vida, recordándome que es mejor dar que recibir y animándome a seguir a delante al ver el amor y la pasión con que los demás chicos sirven a Dios. Habría tantas cosas que decir de este proyecto, ver vidas transformadas, sonrisas de niños, la pasión con que los pequeños cantaban a Dios y aprendían de Él, los regaños que tenían que pasar por querer estar todo el día con nosotros, en fin son tantas cosas que al recordarlas llenan mi corazón de alegría, agradezco infinitamente a Dios por esta gran experiencia y pido que me siga dando esa pasión para servirle hablando a otros de su amor y disponiendo mi tiempo para Él.

4x4